31 de enero de 2012

Los secretos de Alicante

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Nuestro corresponsal en Alicante descubre una extraña infraestructura con olor a guardao, ese aroma entre bodeguilla castellana y búnker de Churchill: húmedo, denso, familiar... Bienvenidos al misterio. Bienvenidos a Alicante.

24 de enero de 2012

Yucatán (México) - Parte 3


 








La península de Yucatán es una enorme meseta cárstica cubierta de selva, pero horadada por un sinfín de ríos subterráneos y cuevas cuyo techo, en algunos casos, se hunde dando lugar a pequeños lagos o pozas de agua dulce en medio de la selva. Puerta de entrada al inframundo para los mayas, y bonitos charcos de agua limpia para un servidor, el buceo en cenotes es algo más delicado y técnico que en el mar, aunque engancha (algunos de hecho lo prefieren al buceo en mar). La luz tamizada de la selva penetrando en las cavernas subacuáticas desde luego es algo único, y siguiendo estos ríos subterráneos se puede acabar en el mar, en cuyo caso aparecerá una nebulosa fantasmagórica (la haloclina) producida por el cambio de salinidad (las aguas no se mezclan) lo cual acojona más que todos los tiburones toro del arrecife juntos, y que da ese aspecto desenfocado a las fotos.
Por lo que respecta al buceo con tiburones toro; no es apto para gente impresionable, aunque el momento más tenso no es una vez abajo en el "rejoneo" con los bichos, sino antes, al alejarte de la costa en barca y tirarte al agua en mar abierto. Bromas aparte es una inmersión bastante controlada, en la que si sigues el protocolo y no haces ninguna gilipollez no va a pasar nada. Más peligroso que los toros son las corrientes o no parar para compensar bien, al ascender desde 28 metros.

Ahí va otro pequeño vídeo; esta vez en los arrecifes de Akumal y de Playa del Carmen. Un pequeño catálogo con nombres científicos para freaks de la biología marina.
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Yucatán (México) - Parte 2





 


Buceo versus Pestruceo; pero ningún buceo anterior me había preparado para el espectáculo gareadesco de colores y formas… con temperaturas que oscilan en Diciembre entre los 24 y 28 ºc, la vida literalmente explota bajo las aguas, con formas un tanto bizarras en algunos casos. Simplemente haciendo snorkel puedes nadar junto a tortugas marinas, rayas y enormes peces de colores. Recomendable por encima de todo probar (aunque seas primerizo) un buceo con botella en los arrecifes de Playa del Carmen, o mejor aún en Akumal o la isla de Cozumel. Por algo es la meca mundial del buceo… 
Los arrecifes de coral son ecosistemas comparables a las selvas ecuatoriales en biodiversidad… pero lo verdaderamente impactante son las formas y colores que adoptan las especies, confinadas en pequeños espacios y refugios de los que no parecen querer alejarse mucho. Como un acuario, tanto por la claridad del agua como por lo apretados que viven; peces cirujano (y cirujanerl) peces rey, pargos, peces loro, peces ballesta, peces globo, peces luna, pezones, peces cofre, barracudas, tortugas, rayas, rayas águila, manta rayas, tarpones, delfines mulares, delfines nariz de botella, manatíes, tiburones toro, tiburones de arrecife, tiburonas, tiburones nodriza, tiburones ballena (en mar abierto), morenas…
Por otro lado, "La Caída" es el nombre genérico que se suele dar a las grandes paredes o acantilados submarinos que forma el coral en sus límites exteriores, y que descienden hasta las fosas marinas a 1.000 metros de profundidad. Bucear bordeando dichas paredes resulta impresionante (siempre que no haya corriente, en cuyo caso "muñequeas" de lo lindo).
Ahí va un pequeño montaje de vídeo sobre los buceos en los arrecifes de Cozumel.

Yucatán (México) - Parte 1





















La culpa es de las pelis de vaqueros; “te vas a Méjico? pero allí hay selva?” fue la pregunta estrella días antes de irme. La pregunta en el fondo refleja una realidad; la de un país con 3.000 km entre el noroeste (Baja California) y el extremo sureste, la península de Yucatán. El estado de Quintana Roo (al este de Yucatán) tiene un potencial turístico gareadesco… explotado y rentabilizado en el caso de Cancún, cuenta sin embargo con inmensas extensiones de selvas, manglares, un patrimonio monumental de sobra conocido (ciudades, ruinas y pirámides mayas) y sobre todo, una costa de una belleza casi surreal. Al sur de Playa del Carmen la combinación de estos elementos produce toda una experiencia estética. Las selvas, que se comen literalmente templos y pirámides de época maya, mueren en playas de arena blanca, con aguas cristalinas asentadas sobre la mayor barrera de arrecife coralino del mundo (con permiso del australiano); el Arrecife Mesoamericano. Y como en todo viaje, se impone priorizar cosas, y en mi caso era el buceo (el de mi hermano, el pestruceo con mariachis).
Acerca del papeo, nada que comentar sobre la riquísima cocina mejicana, de sobra conocida... sobre el mito del picante, lo único que hay que advertir es sobre la mortal salsa a base de chiles habaneros, de color verde (te colapsa la glotis). Lo llamaban la salsa de la campana sagrada, porque cuando entra pica y cuando "sale" repica.

4 de enero de 2012

CAMBOYA - PARTE 2




LOS TEMPLOS DE ANGKOR
En medio de la jungla camboyana, ya camino de la frontera Thailandesa, se encuentran los majestuosos templos de Angkor. Un inmeso territorio salpicado por templos reduidos, reflejo de la gloria jemer de los siglos X y XI. Varias dinastías construyeron lo que hoy son unas ruinas mimetizadas con la naturaleza. El espectacular Angkor Wat, el inquietante Bayón o el misterioso Tha Prom, donde las raíces de los árboles forman parte del templo, son alguna de las joyas que encontramos. En éste último, se rodaron escenas de Tom Raider de Angelina Jolie. Pese a su asombrosidad, el número de turistas y la caótica gestión camboyana desluce bastante la visita. Solo en aquellos momentos en los que uno se aleja de las zonas más concurridas, se puede apreciar de la grandeza y el silencio de unas piedras que son consideradas la octava maravilla del mundo.

CAMBOYA - PARTE 1





El Sudeste Asiático nos deja estampas como éstas: el surcar de las aguas del Mekong que marca suelos y fronteras, aldeas flotantes, los imponentes Templos de Angkor o la inocente mirada de una niña. Lo mejor, los camboyanos; gente amable donde las haya, con una historia reciente espeluznante, pero que parece que han borrado de su mente. Siempre nos han recibido con una sonrisa en aquellos lugares en los que, en muchas ocasiones, solo había basura. Una cultura que poco tiene que ver con la nuestra y que hemos tenido la suerte de poder disfrutarla.