11 de agosto de 2009

Rv: japan, parte 1

El conocido nombre del "país del sol naciente" que recibe Japón tiene toda su lógica, ya que amanece como tarde a las 4:30 de la mañana, toda una delizia para los fotofóbicos que necesitamos la mayor de las oscuridades para sobar en un país donde carecen de persianas. Por cierto, relacionado con el sueño, lo de dormir en tatami tiene cierto encanto las primeras noches por el tema de la tradición, pero con el paso de los días la espalda y el cuello se resienten bastante.
Como introducción de nuestro viaje algunos detalles:
No molan las generalizaciones, pero nunca habíamos visto una sociedad tan bien organizada y disciplinada, parecen que todos cumplen con el papel que se les ha encomendado desde pequeños, y así funcionan del copón. Predominan los ejecutivos superelegantes y bien vestidos, que duermen en el metro o juegan con unos móviles del siglo XXIII. A las 8 am les ves en el metro hacer cola disciplinadamente para ir a trabajar durante unas 10 horas 6 días a la semana, su día de descanso se reduce a uno semanal y sus vacaciones a una semana al año.
Es un país especialmente montañoso, el 70% son montañas bestiales y bosques gigantes. Eso hace que los valles estén superpoblados y que las ciudades parezcan no tener fin (Tokyo es una conurbación con 35 millones de habitantes, la mayor del mundo). El resto son montañas vacías y campos de arroz. El clima, pues con un tropicalismo importante, lluvia abundante, calor húmedo y mosquitos a mansalva. Parece ser que en invierno hace un frío de la leche, pero a nosotros la temperatura no nos ha bajado de 25º.
Su sistema de transportes es acojonante, sobre todo el tren, lo que hace que apenas haya tráfico en ciudades como Tokyo, donde los atascos parecen no existir. El ferrocarril conecta todo el país de forma perfecta: los shinkansen son trenes bala que van a 300 km por hora que te llevan hasta los lugares más recónditos del país con una frecuencia y una puntualidad brutal. Son trenes cómodos y limpios que hacen que viajar por Japón sea superfácil. El Japan Rail Pass es una especie de interrail que te permite montar en todos los trenes que quieras cuando quieras, y así no tienes problemas de horarios y puedes viajar cuando te de la gana.
La comida japonesa es cojonuda, variada, rica y además, barata. Predominan los ramen (una especie de noodles chinos cocinados de mil formas), pero también tienes todo tipo de pescados, carnes a la brasa, postres varios y por supuesto, arroz, el cultivo divino, que se utiliza de acompañamiento. El sushi en cambio se considera comida de lujo y es realmente caro. El café está muy extendido, casi más que el té, pero los dos son bastante caros. La cerveza está del copón, tienen 4 o 5 cervezas nacionales, pero triunfan la Sapporo y la Kirin. El sake no tiene nada que ver con el nos sirven aquí los chinorris, está bueno, aunque pega bastante. Lo toman frío o caliente en función de la estación del año. En los restaurantes tienen maquetas de plástico a la entrada con los precios para que puedas pedir viendo lo que te vas a comer. Si no los tienen, pues toca sorpresa, o pedir lo que comen la gente de al lado.
Alojarse es muy sencillo, ya que tienen oficinas de turismo en todos los pueblecillos del país. Con decirles "the cheapest room hotel" ellos mismos llaman y te reservan. Lo más barato son las casas de abuelas que te tratan genial, son un poco espartanas pero para pasar la noche te sobra la mitad.
Es un país superlimpio, no se ve ni un papel en el suelo, no tienen papeleras (dicen que las quitaron a raíz del atentado con gas que hubo en Tokyo en el noventaypico). Tampoco se ven pintadas, y está prohibido fumar en la mayoría de las calles. Sí que tiene smoking areas cada cierto tiempo donde se arremolinan los japos a fumar, y lo curioso es que la gente, sobre todo en Tokyio, sí que lo respeta. Lo extraño es que en los restaurantes y en los trenes sí que está permitido. Relacionado con la limpieza está el tema de los baños, podrías hasta tomar una sopita en ellos. Tienes además baños públicos por todos los sitios, donde nunca falta el papel, lo que facilita bastante la tareas cuando estás todo el día por ahí. Además tienen mil botones, con chorros de agua caliente y fría, secador, perfumador, y hasta un botón que emite un ruido que imita a la cisterna para no abochornar a los más vergonzosos y sus flatulencias. Los más modernos hasta levantan la tapa de forma automática en cuanto entras en el baño.



2 comentarios:

Fu Manchú dijo...

¿Y no le hicisteis fotos a los baños públicos de la galasia cuatrol? :D

cdm dijo...

santo dios baños con ruidos que evitan los molestos bock bock iniciales! joder que reportaje más cojonudo! gracias